Haptonomía, Psicomotricidad, Regulación Emocional,

Hola, soy Julie

Mi compromiso es acompañarte en tu viaje de crecimiento personal hacia tu yo más auténtico

La haptonomía, la psicomotricidad y la regulación emocional se complementan para ofrecer un enfoque integral del desarrollo humano. La psicomotricidad pone las bases de un crecimiento personal seguro, auténtico y continuo desde los principios de la vida, al acompañar los procesos de maduración físicos, intelectuales y afectivos de la persona a lo largo de esa. En ese sentido, y desde el origen mismo de la vida, la haptonomía perinatal se centra en el contacto y la comunicación afectiva con el bebé antes de nacer, a través del tacto y el apoyo de sus padres para fortalecer la conexión con sí mismo y con ellos. Esta capacidad natural, humana, de relacionarse desde el respeto y la ternura, ayuda a aumentar la conciencia corporal y emocional, promoviendo un espacio de confianza y seguridad que facilita la expresión y el manejo de las emociones.

Elegir un acompañamiento haptonómico en el embarazo, permite iniciar esa relación desde la confianza, aceptando que en cada etapa crecerán juntos, tanto el bebé como sus padres. La regulación emocional, que se encuentra en el corazón de esos enfoques, es otra capacidad natural, humana, que permite a los individuos regular e integrar sus reacciones frente a las emociones de la vida, favoreciendo la adaptación en situaciones de estrés o cambio. Al desarrollar estas habilidades, fomentamos un crecimiento personal más consciente, auténtico y en armonía con nosotros mismos y con los demás. Juntas, ofrecen un enfoque integral que promueve el bienestar físico, emocional y social, fortaleciendo la autoestima y la autonomía de las personas.

Lo que hago

Acompañamiento emocional

El acompañamiento emocional es un proceso profesional diseñado para brindar apoyo, contención y orientación a personas que atraviesan situaciones de dificultad emocional, crisis o cambios importantes en sus vidas. Como profesional especializada, ofrezco un espacio seguro y confidencial donde la persona puede expresar sus emociones, explorar sus pensamientos y recibir herramientas adaptadas a sus necesidades específicas. A través de técnicas como la escucha activa, la empatía y utilizando nuestra capacidad natural de regulación emocional, facilito la comprensión e integración de las emociones.

Mi compromiso es acompañar a cada persona en el proceso de descubrir su propio equilibrio emocional y alcanzar una mejor calidad de vida.

El proceso

Tu bienestar comienza aquí

Es hora de priorizar tu bienestar emocional y darte el espacio que mereces para sanar, comprenderte y crecer.

Preocupaciones de salud mental

Cuando está todo confuso, te ayudo a volver a la sencillez y la alegría.

Desarrollo y crecimiento personal

Cada integración emocional te devuelve un poco más de tu ser auténtico. ¡Allí radica tu verdadera libertad!

Adaptación y transiciones emocionales en la vida

Cada crisis es una oportunidad para soltar las cargas que no eramos conscientes de llevar.

Acompañamiento

Haptonomía

Es una práctica que fomenta los primeros encuentros entre los padres y su bebé aún antes de nacer, fortaleciendo el vínculo entre ellos y proporcionándoles confianza y seguridad, tanto para el momento del nacimiento, como para toda la vida.

Psicomotricidad

Es la disciplina que estudia la relación entre el movimiento y el desarrollo integral de la persona, ofreciendo un enfoque holístico que integra cuerpo, mente y emociones.

Regulación emocional Tipi

Es la capacidad natural para integrar definitivamente las emociones a partir de las sensaciones del cuerpo, sencillamente y rápidamente, y así liberarse de los bloqueos emocionales.

Estoy aquí para ayudarte

Cómo podemos trabajar juntos

Juntos exploraremos las herramientas necesarias, para que puedas superar los obstáculos emocionales y encontrar un equilibrio en tu vida. Mi compromiso es apoyarte en tu proceso de crecimiento y ayudarte a superar cualquier obstáculo emocional.

«Siempre he pensado que fue Aitana quien me llevó a Julie…

Yo estaba embarazada de unas 25 semanas. Una noche no podía dormir, no era algo que me pasara a menudo y, tras una hora en la cama, decidí levantarme y sentarme en el sofá del comedor. Para distraerme, se me ocurrió hojear una guía que me había dado la matrona y que ya había aparcado en un cajón. El caso es que en un párrafo perdido y en unas escuetas líneas hablaba de una cosa que se llamaba haptonomía como una manera de prepararse para el parto, pero no daba mucha más información y a mi ya me había despertado la curiosidad. Al día siguiente, empecé a indagar en Internet. Apenas había bibliografía al respecto y toda era en francés. Y buscando, buscando, descubrí en un foro de crianza natural un comentario de hacía un par de años. Una madre hablaba de una tal Julie en Valencia y daba unos teléfonos de contacto. Y me decidí a llamar…

Aitana es un bebé feliz, sociable, sana, despierta, curiosa, … especial.

Imagino que hay un componente genético y algo de factor suerte, pero me niego a pensar que haya lugar a la casualidad. Julie nos enseñó a mecer a Aitana antes de tenerla en nuestros brazos, a escucharla antes de oir su llanto, a acariciarla, a hablarle, a acompañarla y a quererla aún más, si es que eso es posible. Y sólo tenemos palabras de agradecimiento. No sabemos muy bien cómo se cruzó en nuestras vidas, pero es una de esas personas que ocupan un lugar especial en ellas. «

Cristina y Sergí, padres de Aitana, 2009

«No sabes cuanto me acuerdo de ti, de lo mucho que me enseñaste y del bien que hiciste en mi familia. A mis amigas se lo digo muchas veces, y cuando recuerdo nuestros sábados por la mañana me acompaña una sonrisa y a veces también una lagrimilla.»

Ana y Nacho, padres de Inès, 2008

» Ya estás aquí. Llegaste por sorpresa, diez días antes de lo previsto. Ahora todo es nuevo para ti: el aire, los sonidos, la luz… Todo menos nosotros, porque a papá y a mamá ya nos conoces. Desde hace meses hemos estado jugando contigo, meciéndote, invitándote a ir y venir arriba y abajo del útero, cantándote, hablándote de cómo sería nuestra vida cuando llegases. Tuvimos suerte de encontrar a Julie. Ella nos enseñó a tener una relación contigo antes de que nacieras, nos mostró cómo dentro de mi vientre ya eras un ser humano con capacidad de sentir, y cómo notabas nuestro tacto, nuestra presencia. Lo hemos pasado muy bien vinculándonos contigo durante el embarazo; aunque ya teníamos ganas de verte la carita, y sospecho que tú también estabas algo impaciente por conocernos. Cuando te cogí en brazos por primera vez, en el quirófano, fue más bien un reencuentro, porque durante todos estos meses te había imaginado piel con piel junto a mi corazón, y te miraba a los ojos y te besaba, y era igual que en la camilla del hospital, solo que esta vez podía tocarte de verdad y abrazarte y darte mi calor. A papá lo reconociste enseguida; no dejaba de ir detrás de ti mientras los médicos te reconocían, te medían y te aspiraban, y él te acariciaba la cabecita y tú lo mirabas y te calmabas enseguida, porque ya sabías quién era. Ahora estamos en casa los tres juntos, continuando esa relación tan bonita que empezó hace nueve meses en mi vientre.

Qué suerte haber encontrado a Julie.» 

Gonzalo y Guadalupe, papás de Aday, 2010

Julie, gràcies per acompanyar-nos en l’extraordinari viatge de la vinguda d’Anna

La primera vegada que ens vàrem posar en contacte amb Julie, Anna ja portava 26 setmanes al ventre de Carolina. Ho havíem de fer convençuts, i fins aleshores Carolina no ho estava del tot. Però des d’aquell dia la relació amb Anna va ser diferent. Vàrem aprendre a jugar amb ella, a entendre els seus moviments, a respectar els seus ritmes dins la panxeta de la mamà… ens va unir als tres com a família molt abans del que esperàvem.

Va ser un part complicat, llarg i que no es pareixia gens a allò que ens havíem imaginat. Però això si, vàrem estar en tot moment amb Anna, els tres junts, rient, plorant, esperant, jugant, parlant, cantant, descansant, treballant… els tres junts, sempre junts. Fins i tot en el moment de la cesària, quan jo no vaig poder estar amb elles, Carolina va saber tranquil·litzar a Anna, acompanyar-la en tot moment, i fer que el moment del seu naixement el visquera amb naturalitat i seguretat, sabent que de seguida estaríem de nou els tres junts.

De segur que hui Anna, amb la seua mirada atenta, el seu somriure de mig costat i la seva profunda tranquil·litat està tan agraïda com nosaltres a Julie.

Carolina i Roger. Mare i pare d’Anna. 2010

Julie Axelle Krauth

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